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[:en]SALVADORAN LEADER VICTOR J. ALFARO HAS PASSED AWAY[:es]FALLECE EL LÍDER SALVADOREÑO – Victor J. Alfaro[:]

Escrito el 09 Mar 2017
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[:en]The City of Omaha mourns the unexpected death of Victor Javier Alfaro, a community leader who made all Salvadorans proud of their heritage.

He was born in Santa Ana, El Salvador, as part of a family of eight brothers. In 1994 he traveled to the United States seeking the American Dream, and by 2008 he decided to move to Omaha where he would end up leaving his mark on the community.

The first thing that made him stand out was his culinary skill which opened to him the doors to many of the restaurants in the region. Victor Alfaro always looked for ways to promote the culture of his country by presenting the series of expressions and traditions based on the traditions, practices, codes, norms and rules on which he lived his daily life. He wanted to make the Salvadoran community stand out by working closely with non-profits such as the Hispanic Chamber of Commerce, Midlands Latino Community Development Corporation, Omaha Police Department, the Asociacion de Salvadoreños de Nebraska and Omaha Public Schools, to name a few.

His legacy, first of all on a human and cultural level, has been crucial for consolidating the massive public celebrations in South Omaha for the independence of El Salvador. He was the person who negotiated with the Nebraska Hispanic Chamber of Commerce to be able to share a space and make it possible for the celebrations to extol both Mexicans and Salvadorans as they celebrated their national festivities.

On top of that, there are the many beauty pageants wins that made it possible to showcase the strength and dignity of Salvadoran women in Nebraska. He worked hard for sporting events and managed to secure locations for promoting the culture and gastronomic offers of his people. He set up picnics where he brought together fellow countrymen as well as members from other countries to strengthen their bonds while he aimed at working on future Salvadoran activities. During his time in our city, he gave talks, coordinated fundraisers and supported the creation of several cultural organizations.

The somewhat lacking studies on Salvadoran historiography in Omaha were greatly improved by having a wider perspective on the art and culture of El Salvador thanks to Alfaro’s work.

And while we must not forget the contribution of his forerunners from back in 1960, according to key leaders at the aforementioned agencies, Victor Alfaro greatly showcased the Salvadoran people, allowing them to gain recognition while encouraging the emergence of new leaders eager to work hard towards promoting, in their own way, the Salvadoran identity. Every era has events of great significance for the cultural history of a community who cannot be forgotten. They establish decisive routes that, in this case, have served to help other cultures to learn more and respect the traditions of El Salvador.

Today, the death of Victor Alfaro is indeed a great loss, but his legacy shall be treasured and relayed as it continues to grow among the Salvadorans who will carry on with his work and among all of those who got to consider him as a great friend. May you rest in peace, my dear friend.[:es]La ciudad de Omaha se viste de luto con el triste he inesperado fallecimiento de un líder comunitario que puso el nombre de los salvadoreños en un lugar más visible y digno: Victor Jaime Alfaro.

Nació en el departamento de Santa Ana, en la República de El Salvador. Fue miembro de una familia conformada por ocho hermanos. Buscando el sueño americano, en el año de 1994 inmigró a los Estados Unidos y para el 2008 se decidió mudarse a Omaha, donde habría de dejar huella con su labor comunitaria.

Lo primero que le distingo fueron sus artes culinarias, lo cual le abro las puertas en restaurantes de la región. Sin embargo, Victor Alfarobusco siempre promover la cultura de su país, en un conjunto de expresiones y tradiciones consistentes en costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas que el mismo profesaba en su vida diaria.

Inquieto, busco hacer presente la existencia de la comunidad salvadoreña al involucrarse en diversas organizaciones no lucrativas, como la Cámara de Comercia Hispana, Midlands Latino Community Development Corporation, el Departamento de Policía de Omaha, la Asociación de Salvadoreños de Nebraska y las Escuelas Públicas de Omaha, entre otras.

Su herencia, en primer lugar, humana y cultural, ha sido crucial para consolidar las celebraciones masivas y públicas de la independencia de el Salvador en el Sur Omaha, siendo él la persona que negociara con La Camara de Comercio Hispana de Nebraska para compartir espacio y lograr crear un festival que enalteciera a los mexicanos y salvadoreños en sus debidos festejos patrios.

A esa contribución se sumaron diversos reinados de belleza, en los cuales enalteció la fuerza y dignidad de la mujer salvadoreña en Nebraska. Participó en eventos deportivos donde consiguió espacios de promoción cultural y gastronómica. Orquestó días de campo en los cuales concentró a sus compatriotas y a miembros de otros países, para estrechar lazos afectivos que permitieran un soporte mayor a las futuras actividades salvadoreñas. Ofreció platicas, dirigió colectas de fondos y apoyo la creación de asociaciones culturales en distintos periodos de su estancia en nuestra ciudad.

Los escasos estudios de historiografía salvadoreña en Omaha fueron ampliados al tener una perspectiva más amplia de la cultura y el arte de El Salvador, gracias al trabajo de Alfaro.

No olvidamos, por supuesto, los decisivos aportes de sus antecesores, cuyos registros se asientan desde 1960. Sin embargo, a juicio integral de líderes miembros de las agencias mencionadas, Victor Alfaro exhibió al pueblo salvadoreño de una manera masiva, permitiendo un mayor reconocimiento, y permitiendo también el surgimiento de nuevos líderes deseosos de hacer algo por promover también y a su manera, su identidad salvadoreña.

En todas las épocas, hay acontecimientos de gran significación en la historia cultural de una comunidad que no pueden ser olvidadas porque marcan rutas decisivas, rutas que en este caso han servido para que otras culturas conozcan y respeten más las tradiciones de El Salvador.

Hoy, la muerte de Victor Alfaro significa una gran perdida, pero un gran legado, que deberá ser atesorado, difundido y agigantado por los connacionales que le suceden y por todos aquellos que le conocieron hasta el punto de considerarlo un gran amigo. Descanse en paz, amigo mio.[:]
Bernardo Montoya

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